El boquerón es un purista, al menos de la tortilla de papas. Ni se te ocurra proponerle poner un condimento nuevo, entonces no será una auténtica tortilla. Si no fuera porque cocina la más rica tortilla "babé" que probé en mi existencia física, le pondría semillas de sésamo sólo para desafiarlo un poco (en alguna ocasión quizás lo haya convencido de hacerlo).
Esta tortilla de papas (o patatas para los lectores españoles) es otra de las cosas que el boquerón
me enseñó durante mi estadía en Málaga.
Mamo, amigo y uno de los beneficiados del aprendizaje de la técnica purista malagueña
(papas, huevo, sal, pimienta y aceite de oliva).
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